Inevitable

En todos mis años de docencia nunca me puse a pensar en la razón de que no pudiera pasar toda la materia que tenía planeada en una sola clase, tampoco me puse a pensar por qué los alumnos que se sentaban atrás siempre se dormían.
Un día decidí planear una clase tomando en cuenta el volumen de mi voz y la materia que alcanzaría a pasar. En el fondo de una sala desocupada puse una grabadora, para ver si el volumen de mi voz era el problema de que los alumnos de atrás se durmieran, también puse un cronómetro para ver cuánta materia podría pasar en un bloque común. Cuando sonó la alarma del cronometro me detuve y paré la grabación, me senté en una de las sillas y me puse a escuchar lo que había dicho y a revisar si el volumen estaba bien...
Y me dormí.

Piensa positivo

Ayer fue mi cumpleaños, todos los años mi familia me sorprende con mis amigos, esperaba una gran sorpresa esta vez por ser mis veinte años, después de clases fui a casa. No había nadie... ¡Vaya sorpresa!

M A L E N T E N D I D O

Llegué con una hora de anticipación al teatro esa noche, el lugar era muy grande y me encontré solo con el hombre de la boletería. Hacía frío. Compré una entrada para mi y nada más, porque esa noche era para mi. Fui a sentarme a unas banquetas que estaban cerca de ahí y comencé a enrolar un poco de tabaco para calentarme un poco, cuando ya había terminado de hacerlo me fijé que mis fósforos estaban mojados, quizás fue ese regador que estaba malo y me mojó. Nunca me importó mucho mojarme, me seco rápido y un poco de agua despierta del sueño eterno de vivir. En fin, tuve que buscar a algún ser humano que estuviera cerca para que me prestara algo con que encender mi cigarrito, resultó que en el pequeño momento en que enrolaba se había formado una fila de diez personas en la boletería, ninguno tenía con qué hacer fuego y fue así como llegué nuevamente hasta el hombre que vendía los boletos, me dijo que tenía un encendedor y me lo prestó para encender mi cigarro. En ese mismo instante los compradores miraban la escena y vieron atentamente, junto con el hombre de la boletería, como yo encendía mi cigarro. Miraron con extrañeza, pues el cigarro no se veía como los que usualmente ven y consumen, después me enteraría de que pensaron que era un pequeño cilindro de marihuana.
Habiéndome calentado muy a gusto, entré a la sala de espera del teatro y me senté. Mucha gente me miraba como si esperara algo de mi, algún gesto o saludo. Luego de muchos saludos y gestos decidí ir al baño para no estar incomodo durante la función, cuando regresé me percaté de que el público estaba entrando a la sala y me aproximé a la entrada para sentarme a esperar el tan ansiado comienzo.
En el tercer monologo sentí que el actor se desviaba un poco de su linea y me miraba fijamente, pidió que encendieran las luces y me preguntó si me sentía bien. Yo le contesté tímidamente que estaba perfectamente, no entendía porqué me hacían la pregunta. Una señora desde el fondo de la sala gritó que me habían visto fumando drogas en frente de todos y que merecía una lección, mis vecinos de asiento se apresuraron a reducirme y me llevaron hasta el escenario, allí me preguntaron qué había fumado y me tironeaban buscando más drogas, vaciaron mi mochila en el suelo y revisaron cada una de las cosas.
Ahí fue cuando entendí que habían tomado por drogas el tabaco que había enrolado, cuando patearon y rompieron mi bolsa de tabaco importado que me había traído mi amigo Luciano de Guatemala.
Cuando se dieron cuenta de su error, me dieron mi polera y me dejaron ir, recogí un poco de mi tabaco y mis papelillos, esperé parado en la salida que saliera hasta el último, fumando un gran cigarro y echando el humo en sus prepotentes y desinteresadas caras.

Elegí vivir... ? (Primer borrador)

El calor siempre me ha puesto de mal humor, sudar por todos lados sin poder controlar verte como un mexicano cruzando la frontera cuando realmente estás en una sala de computadores.
"Quiero irme"- pensé, y me dispuse a ponerme de pie para ir a hacer nada en un lugar más fresco. Antes de lograrlo pensé que en ese otro lugar estaría solo y aburrido, en vez de acompañado y sintiéndome inútil... la balanza se inclinó hacia quedarme ahí.
Esto me motivó a pensar en qué quería hacer, qué haría más tarde, qué iba a almorzar.
Como soy un tipo muy latero, entré a pensar en qué determina lo que yo quiera hacer. Primero se me ocurrió que las necesidades determinan la voluntad, pero luego pensé que si uno necesita algo, es porque no puede vivir tranquilo sin esa cosa o simplemente no puede vivir sin eso. Y ya no sería voluntad, sino que una obligación para poder estar tranquilo.

¿Donde está la voluntad en la vida?
Porque siento que hay algo que está determinando nuestra voluntad, nuestro libre albedrío. No sé muy bien todavía qué es, pero si es que ese algo existe, lo que llamamos voluntad no sería tal, y lo que llamamos libre albedrío tendría menos razón de ser aún.
¿Qué tan libre es algo que está determinado por algo?
Quizás no deje de ser libre en su totalidad, como en la democracia chilena por ejemplo, que podemos elegir qué hijo de puta nos va a dominar y nos va a representar ante las demás naciones, pero tenemos que elegirlo de un cierto grupo de pelmazos que fueron elegidos entre cuatro paredes. Es decir, tenemos la oportunidad ilusoria de elegir.
Yo creo que pasa lo mismo con la voluntad, el sistema crea ilusiones para que creamos que nuestra voluntad natural sea estudiar, trabajar, tener hijos, coger, y ver los deportes el fin de semana. Pero no es así, definimos nuestras voluntades en cuanto a qué es lo que nos exige el sistema, la sociedad, y personalmente creo que eso no es verdadera voluntad, así como la de Chile no es verdadera democracia.

(¿Se han fijado en esa gente que habla de la sociedad como si no perteneciera a ella?)

Alguien perfectamente me puede decir que no estás en la obligación de elegir a un candidato, puedes perfectamente no querer ninguno, pero ¿Qué pasa con la gente que está en contra del sistema y no quiere aceptarlo como suyo? Es constantemente violentada y acallada, porque la voluntad de la mayoría es que se haga la voluntad de la mayoría.
Pongámoslo así, un tipo te entrega la oportunidad de elegir entre el bien y el mal. Si eliges el bien, vivirás reprimiendo tus instintos y condenado por tus limitaciones, pero después de la muerte tendrás un eterno descanso y una gran tranquilidad. Si eliges el mal, en cambio, podrás vivir una vida llena de excesos y entregada a los placeres banales propios del mundo material, mas cuando mueras tendrás sufrimiento por todo el resto de la eternidad y serás castigado con angustia y desgarro del alma.
¿Qué quieres elegir? Eres libre de elegir la mierda que quieras, pero no te quejes después, porque fue tu voluntad.