La carnicería

Esta es la historia de Miguel, que a sus veinte años lo conocí comiendo su cuarto semestre en filosofía en una universidad muy prestigiosa. Era un fiel discípulo de Mijaíl Bakunin, un gran anarquista contemporáneo de Karl Marx. Para honrarlo y convertir en obra su pensamiento, habia decidido ser un luchador social, un luchador callejero, un soldado del pueblo.
Se graduó de un colegio muy famoso con muy buenas notas, era un alumno modelo y un gran amigo también. En ese colegio conoció a una de sus mejores amigas, Sara. Una niña muy linda de su curso, muy inteligente, demasiado diría yo, de pocos amigos pero muy cercanos. A ella nunca le llamaron la atención las relaciones de pareja, aunque había tenido un par de intentos fallidos alguna vez. No era de una belleza que llamase la atención, pero una vez que lograbas conocerla podía conquistar tu alma sin ni siquiera darte una pista hasta que fuera muy tarde.
Miguel siempre admiró a Sara, pero nunca la vio como algo más que una amiga. Siempre se ponía a pensar como sería una relación amorosa entre ellos y siempre terminaba con una sonrisa como si dijera que era ridículo.
En fin, cuando Miguel entró a la universidad, conoció mucha gente que poco a poco fue marcando como sus amigos. Fue un proceso lento, pero firme. Estaban Martín, Nicolás, Camila, Natalia y Diego, eran como una pandilla si es que me dejan usar el término, iban a todos lados juntos y los viernes salían a divertirse por la ciudad.
El 30 de Mayo hubo una fiesta en casa de Miguel por su cumpleaños y todos sus amigos estaban ahí, los del colegio y los de la universidad. Una fiesta muy tranquila y con música de gusto general, todos los amigos de Miguel eran tranquilos igual que él, pero sabían divertirse salvájemente cuando se lo proponían. Allí fue donde Diego y Sara se conocieron, conversaron toda la noche conociéndose y dándose cuenta de que tenían mucho en común. Diego era un poco mayor, había viajado por el continente antes de ponerse a estudiar nuevamente, era compañero de generación de Miguel y se llevaban muy bien.
La fiesta de cumpleaños quedó atrás, pero Sara y Diego continuaron viéndose muy seguido y compartiendo muchas cosas. Pronto Sara se daría cuenta de que sentía una atracción algo adolescente hacia Diego, lo admiraba mucho por sus historias y sentía que sus panoramas eran extraños, pero muy interesantes. Le gustaba esa reveldía que Diego mostraba frente al mundo, esos pitillos le llamaban la atención, esos tatuajes, ese corte mohicano que se había dejado, esa sonrisa superior. Escribía muy bien, de vez en cuando ella lograba leer alguna de sus hojas cuando intruseaba en la pieza con posters viejos. Era como un hombre fuerte y protector, con una intimidad sensible y comprensiva.
Pasaron los meses, la amistad entre Sara y Diego se había vuelto algo enfermizo para ella, aunque no se daba cuenta, él se atrevía a hacer muchas cosas que ella nunca había intentado, pero lo seguía porque tenía sed de mundo. Muy pronto Diego se daría cuenta de la situación, intentó muchas veces llegar al tema dentro de sus interminables conversaciones en el centro de la ciudad, intentó un par de veces disminuir la proxémica hasta llegar a un punto más íntimo, pero ella era muy tímida para dar el diez por ciento que ella tenía que entregar, ya saben, esa regla que sale en la película: el hombre se acerca un noventa por ciento y la mujer corresponde con el diez.
Siguieron pasando los meses y él hizo nuevos amigos, casi no hablaba con Miguel, y éste tampoco hacía un esfuerzo sobrehumano para que salieran, Miguel entendía que las relaciones humanas fluyen como la circulación sanguínea: pasan, pero pueden volver en cualquier momento, nunca se sabe. Sara seguía tan amiga de Miguel como siempre, quizás un poco más cercanos. Bueno, algo más que cercanos, en realidad se habían acercado como si fueran hermanos. Esa amistad en que no importa lo que suceda, siempre estará el otro para apoyarte y acompañarte. Algo asi como que no importa que uno de los dos esté desnudo frente al otro, no llama la atención, asi como cuando son hermanos (me imagino).
Nicolás se reía casi hasta ahogarse cuando Miguel le contaba lo que había echo en la semana, todos los días incluían en algun punto a Sara. Él estaba seguro de que Miguel estaba profundamente enamorado de Sara, tan profundamente que ni él se daba cuenta de lo mucho que le gustaba.
Nicolás parece haber tenido alguna bola de cristal o algo asi, porque de un día para otro Miguel estaba de la mano con Sara, trataban de disimularlo pero era algo inevitable. Los dos se veían tan bien juntos, eran una pareja ideal, con gustos parecidos, panoramas compatibles, conversaciones algo tediosas para Nicolás, pero muy provechosas para la pareja.
Las cosas siguieron relativamente iguales, el grupo salía a divertirse como siempre, todos estaban muy bien y lo pasaban genial cada vez. La única diferencia era que Sara y Miguel estaban de la mano.

Pasaron seis años, todos habían egresado de la licenciatura y algunos se habían puesto a trabajar, otros decidieron seguir especializandose. Todo iba muy bien en los planes de la vida de este grupo, sobretodo en la vida de nuestro Miguel.
La relación de Miguel y Sara estaba todavía muy firme, eran una pareja increíble, muy sana, habían descubierto otras dimensiones de la vida, no sólo la sexual, sino también la de hacer planes, fantasear con hacer una familia, más bien con tener un perrito y hacer como si fuera un hijo, y muchas cosas más.
Martín, otro amigo del grupo del que no hemos hablado, se había acercado mucho a Sara durante el último tiempo, asunto que no le molestaba a Miguel, ya que Martín era como un hermano para él y era casi ridiculo sentir celos. Martín había decidido seguir con su especialización en fenomenología y tenía muy poco tiempo para hacer vida social, pero cuando tenía lo usaba para ver a sus amigos, aunque todos los días hablaba con Sara por telefono para compartir su día con ella.
El 17 de Marzo de ese año hubo un accidente muy grave, Nicolás habia sido atropellado por un auto y estaba muy grave en el hospital. Los médicos hicieron lo imposible por tratar sus heridas y sacarlo del coma, pero no hubo reacción del paciente. Lo raro fue que nadie sabía de él hace mucho tiempo y pensaban que estaba muy ocupado con su trabajo en un restaurante que había abierto hace poco.
"Simplemente no quiso recuperarse" dijo el doctor a su familia, señalando que hicieron todo lo medicamente posible para salvarlo, pero que no reaccionó a los remedios. Una manera muy brutal de informar de esto a su familia, pero ya sabemos que muchas veces los doctores no son expertos en sentir dolor ajeno. Más que mal, tienen que trabajar con gente que siente un dolor muchas veces mortal, me imagino que no estarían vivos si empatizaran con sus pacientes.
Tras la muerte de Nicolás, el grupo quedó muy afectado, había un hueco que ni cien personas podrían haber rellenado. Poco a poco fueron dejando de juntarse, Martín sólo hablaba con Sara un par de veces a la semana y Miguel no sabía mucho de él.
Camila y Natalia no entendían mucho el por qué habían dejado de juntarse, asi que decidieron encontrar otros amigos en sus trabajos respectivos. Natalia era analista de sistemas y empezó a salir con un chico que tenía hasta nombre de "computín", se llamaba Daniel. Se casaron dos años después... pero se divorciaron después de seis años, la computadora parece que era más atractiva que Natalia, porque Daniel pasaba pegado a ella como un monito a su madre.
Camila estudió comunicaciones, trabajaba en un canal de televisión muy famoso en el país y ganaba un buen dinero. Seguía soltera y era así como quería morir, en un departamento amueblado sin consensos de pareja, sólo lo que ella quería, con mucha tecnología pero nada tan extravagante. Con muchos amigos en el canal fue poco a poco olvidando al grupo que conocemos.

Miguel y Sara, con muchos conocidos, pocos amigos, probablemente en algun momento irán a tener otro grupo de amigos como el que tuvieron hace años. Por ahora sabemos que son una pareja, casi perfecta diría yo.
Sucede que con la disolución del grupo esta feliz pareja comenzó a compartir mucho más tiempo del que ya compartían, y al parecer cruzaron una línea bastante delgada y comenzaron a ver más uno del otro. Se puede decir que se reencontraron, uno nunca deja de conocer a alguien dicen por ahi, y asi fue con esta felíz pareja.
Un día Miguel volvió a su casa, llamó a Sara como era costumbre, pero no le contestó. Luego intentó esperarla en el chat, pero no se conectó.
Dos días sin conexión, ninguna conexión, llevaron a Miguel a preocuparse mucho y fue motivación para ir a verla a la casa. Ella le abrió la puerta sorprendida por la presencia de Miguel ahi sin previo aviso, encantada lo recibió y conversaron un buen rato. No sucedía nada serio, sólo una semana muy ocupada y horarios extendidos habían echo ausentarse a Sara en las comunicaciones cotidianas.
Sara habia dejado los estudios, encontró algunos contactos muy buenos para ponerse a trabajar vendiendo tecnología médica y decidió dedicarse completamente a eso. La semana en que estuvo comunicacionalmente ausente había tenido muchas reuniones con nuevos clientes, una empresa la contactó para ver si le interesaba trabajar con ellos y la oferta era bastante buena.
Decidió que era hora de trabajar a lo grande y firmó un contrato con esta empresa, estaba muy contenta porque tendría un lugar de trabajo fijo y un sueldo que no dependía de las ventas. Compañeros de trabajo y proyectos enormes llegaron a la vida de Sara como si hubieran estado esperandola mucho tiempo. Naturalmente, conoció a sus compañeros de trabajo y estableció una buena amistad con algunos.
Cuando vendía los aparatos personalmente hablaba con mucha gente, pero nunca conocía personas como para entablar una amistad. Se dió cuenta de eso cuando tenía a sus amigos en la empresa, porque comenzó a comparar diferentes épocas de su vida. También se dio cuenta de que últimamente se había encerrado en su relación con Miguel y se dió cuenta de que habian muchas emociones y sentimientos que habia dejado de sentir en algun momento, pero que ahora las volvía a experimentar con este grupo de amigos.
Poco a poco se fue haciendo la idea de que necesitaba sentir con Miguel lo que sentía con sus amigos, pero Miguel se había acostumbrado a sentir esa felicidad cotidiana que vivía con Sara. Miguel no quería más desafios, sólo quería ser feliz con Sara por el resto de su vida.
Una noche Sara y Miguel salieron a beber y conversar a un barrio que conocían muy bien y que durante su juventud los habia echo sentirse cómplices cuando se escapaban sin decirle a nadie y hablaban hasta el amanecer en algun bar de por ahí. Miguel se notaba algo nervioso, aunque contestaba con una sonrisa cuando Sara le preguntaba.
Dieron las doce y ellos estaban sentados en una mesa en la terraza de un bar, uno de sus favoritos, cuando de pronto Miguel interrumpe la conversación que llevaban y se para a un lado de Sara. Ella sin saber qué sucedía lo miró muy extrañada, hasta que Miguel comenzó a arrodillarse frente a ella.      "¿Quieres casarte conmigo?"
Todos miraban muy atentos a la respuesta de la niña y quedaron muy sorprendidos ante tal escena. Sobre todo cuando vieron que ella desaparecía entre las calles de ese precioso barrio.
Resultó que Sara descubrió un mundo de emociones que había dejado atras, que intentó presentarselo a Miguel, pero este estaba muy concentrado en lo feliz que era con ella y no pudo darse cuenta de que ella estaba viviendo algo tan intenso. Este mundo de sentimientos y sensaciones le hacia recordar a Sara su tiempo de juventud, su época de explorar el mundo a ver que era lo que tenía preparado para ella.
Un sentimiento que le hizo recordar a Diego, dándose cuenta tristemente que nunca pudo olvidarlo. Todo lo que hizo, todo lo que pensó, todo lo que escribió, todo lo que sintió... fue para recordarlo.
Esas noches apasionadas con Miguel, tan tímidamente descubiertas, para ella fueron una traición. Una traición a Diego y a Miguel, porque ella necesitaba a un Diego.
Todos esos bares no fueron sino una búsqueda esperando encontrarlo en una mesa solo, como si la estuviera esperando.
Todas esas anécdotas que alegremente recordaba y le contaba a Miguel, la hacían recordar un tiempo en que vivió intensamente, explorando los peligros, las fantasías, las enseñanzas que el mundo tenía para ella, y que Diego le hizo sentir.
Es así como Miguel trata ahora de buscar otra Sara, por los mismos bares que con ella recorrió, por las mismas calles, los mismos teatros. Así como Sara enfrascó sus mejores años en un tipo que perdió por no atreverse a más, Miguel enfrascó su felicidad en Sara y sin poder evitarlo se fue corriendo con ella, en ella.
Suponiendo que vuelvo a tener un nivel de audiencia pre-suicida.

Los árboles pasan como la gente en el metro, como los postes de luz que emiten exactamente la misma sombra y uno se hipnotiza con la luz repetida en serie, pero no es la misma luz, nunca es el mismo poste, nunca es la misma persona, nunca es el mismo árbol.
Pasan sin dejar que los toque, o que pueda ver cómo diferenciarlos, no me miran ni para esquivarme... pero tú, tú no pasas.
Las vitrinas del Apumanque me hicieron caer, ese pijama térmico que mis padres le regalaron a mi tío cuando se fue a Francia era de la misma tienda que tenía ese pijama para ti, perfecto para ti. Esa tienda de globos era ahora una jaula para dejar a los niños mientras sus padres consumían. Esos vestidos, esos zapatos, esos bolsos, esos pijamas, esa tienda de cosas inútiles con precios astronómicos... me hicieron arrodillarme y recordar que ya no puedo regalarte algo en navidad, o porque sí.
La gente parece caminar como si fueran un montón de vacas, chocando entre sí, escuchando las voces tácitas de los dueños del ganado ordenando que aumente la velocidad de la faena.
Me carga la navidad, pensé de pronto, pero no porque el consumismo domine la sociedad, sino porque no tengo a nadie por quien consumir.
¿Por qué no consumir para mi? Porque lo único que necesito para ver las estrellas es esa sonrisa que me dice: "que eres tonto, pero gracias".

Sos mi pequeño universo

Un desprendimiento duele, ya sea psicológico o físico. Muchas mujeres podrán darme la razón en lo físico, y mucha gente ha vivido el desprendimiento psicológico.
La palabra para definir desprendimiento como proceso me parece que podemos dejarla en "duelo". Cuando hemos sufrido una pérdida y debemos dejar ir su recuerdo es natural que vivamos el proceso del duelo, y no se limíta a la muerte solamente, sino que podemos vivirlo con cualquier pérdida que no sea voluntaria o que el apego sea muy fuerte.
Estoy divagando, quizás la información que manejo está algo mala, pero lo que si sé es que lo que sea el duelo, el desprendimiento, o la pérdida, es algo no tan agradable de enfrentar.
Personalmente, es el momento en que más escribo, porque no sé como se me vienen muchas frases de consuelo, que intentan explicar y darle un orden lógico a algo que siento, un dolor que me quita el sueño, el hambre, el reflejo natural de respirar, y todo eso.
Se me ocurría mientras quemaba garrapatas, que puedo tomar el dicho "Donde hubo fuego, cenizas quedan" y pensar en cómo quedan las cenizas si al fuego le echas agua y lo obligas a apagarse, queda un desastre de cenizas que probablemente no podrán volver a albergar fuego. Pensaba en qué sucede si al fuego le echas agua y luego le echas bencina, quizás arda el fuego nuevamente, pero me da la sensación de que está destinado a ceder ante la extinción del agua.
Da igual lo que piense, cómo lo piense, por qué lo piense, lo único cierto ahora es que mientras exista neurona activa en mi, la memoria y la alegría que tuve el regalo de vivir alguna vez me seguirán y me definirán, y al mismo tiempo mantendrán ese nudo en la garganta que me hace tomar coca-cola cada vez que me hablas.

¿Dejaré alguna vez de escuchar este pitito? ¿Dejaré alguna vez de tener celos? ¿Dejaré alguna vez de querer saber dónde estas? ¿Dejaré alguna vez que se desprenda? ¿Dejaré alguna vez de atentar mentalmente contra mi vida?
Si, en algún momento tendrá que pasar... mientras tanto tengo que estudiar, ver la telenovela y regar las plantas.

Pestilencia genital

Cada vez que llegan tengo que quedarme en otra pieza haciendo ruido, echándome insecticida en la nariz para no sentir el olor que invade cada lugar por el que pasan.
Creen que nadie los escucha, que nadie sabe lo que hacen ahi dentro, pero yo si sé. Me da asco despedirme de ellos, por suerte cuando salgo están duchandose en el baño, como si nadie se diera cuenta.
Parece que si mi madre no se da cuenta de algo feo en la casa nadie pone orden, yo me cansé y opté por dejar de regalarles condones.

¿No les pasa?

Estaba saliendo del mall y encontré muy extraño que un mall no tuviera puertas automáticas, a pesar de la duda me vino el reflejo de siempre cuando me enfrento a un obstaculo en mi camino: miré hacia atrás y sostuve la puerta para no cerrarcela a alguien en la cara. Ya que el mall es un lugar muy concurrido, y sobretodo el de la escena, había un grupo de 7 personas detrás mio y en su mayoría mujeres; las dejé pasar, cerré la puerta y seguí caminando.
Curiosamente, la última persona que pasó frente a mi era una señora con hartos años, con hartas bolsas y hartas arrugas. Al pasar me dio las gracias y yo sonreí con amabilidad, y en cuanto me disponía a seguir mi camino ella me dijo desde atrás: "Felicidades a su madre".
A pesar de haberle sonreído y dado las gracias, esa frase me siguió todo el camino a casa atormentandome y dejando un peso en mi cabeza que me repetía constantemente "te estoy mirando". No es que me haya psicoseado, es sólo que cuando me felicitan por una acción amable siempre me siento como que todo lo que yo haga tiene que ser amable, porque estoy siendo juzgado, es como tener un peso encima que dice que tienes que ser un ejemplo y ese papel a mi me pesa bastante, no sé si a largo plazo, pero en un momento en que quiero despejarme no me ayuda para nada, es como una responsabilidad para mi.
No lo pasé mal camino a mi casa, solamente la idea se quedó rodeandome y quise saber si a ti te pasa en alguna medida.

¿Quién es el irracional?

Deja que me espante

Tengo una obsesión que no me deja terminar las ideas, no puedo ver el número de la micro por que se me cruza su imagen. Me deja silenciado como si estuviera viendo a un muerto, y no puedo concentrarme hasta que alguien me rescata de ese abismo.
Quiero siempre enfrentar el tema, como una canción cuando se queda pegada y la solución es escucharla, quiero tener mi obsesión lo más cerca posible. Si se va, llega inmediatamente su reemplazo a mis pensamientos y no me deja caminar, no me deja ver el tránsito, no me deja escuchar música, no me deja escuchar ni las clases.
Lo lamentable es que el reemplazo imaginario es el que me quiere tener para siempre, el que no me quiere dejar ir, como yo tampoco a él. La realidad es quizás muy distinta, no le interesan mis planes, por lo mismo no se esfuerza tanto en impedirlos como lo hace mi obsesión. La realidad no se propone visitar mi pieza tanto como yo la suya, claro que no es culpa suya, es mi pensamiento obsesivo el que tiene una reja enorme en mi puerta como si quisiera protegerme de algo, como si quisiera que nadie me haga daño.
Vivo con una obsesión que amo y me ama, pero quiero dejarla ir, quiero vivir la realidad.

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Por ser como eres... te quiero mucho.
Todo comenzó a las seis y media de la mañana, cuando desperté después de dormir tres horas para ir temprano a la universidad.
Un control que no tenía que dar me tuvo a las ocho y media en la puerta de la sala.
Me metí en problemas por hacer el control de una nueva amiga, una princesa.
La coca-cola estaba vencida.
Endosé mal el cheque.
No quedaban filtros.
Volví a la universidad y esperé hasta que ya no hubo nadie, al parecer no eran ciertos los rumores.
Cuando regresé a casa me quedé afuera porque no traía llaves.
Y a pesar de todo, algo me dice que será uno de los mejores días de la semana. Es increíble como 45 segundos pueden alegrar tanto mi día que hacen que todo lo malo que puede pasar sea simplemente una lista en un blog mal escrito.

Viejo Verde

Hoy vi en el metro un señor que estaba muy empeñado en mirarle el trasero a cada mujer que pasaba por delante. No importaba si fueran gordas, flacas, altas, bajas él tenía que mirarla muy fijamente. Era tanto que el tipo estaba muy atento a cada mujer que subía al vagón del metro, mientras yo pensaba en esas pobres presas que caerían en la mente de un tipo tan asqueroso que se sentía con el derecho a masturbarse con cada mujer que transitaba a su alrededor.
No sé qué me pasa con este tema, yo no me doy permisos así porque siento un deber de respetar la imagen de una mujer que ya está bastante objetizada en estos días. Tanto es así que uno de los trenes que tomé hoy estaba tapizado en mujeres en ropa interior diciendole a la gente que así era como debían verse y que esa marca era la que tenían que comprar para ser lindas... o deseadas.
Quizás sea por eso que ahora da lo mismo si a una niña se le ven los calzones o se le sale media pechuga jugando con sus amigos o conversando en la plaza, porque el cuerpo femenino está tan manoseado mentalmente que no importa si a tu amiga se le ve el pezón o el sostén.
Me pregunto si pasaría lo mismo si a un hombre se le ve un testículo, me pregunto si sus amigas le dirán que se le ve o dejarán que lo muestre para todo el público.
Yo no soy pacato o conservador o como quieran llamarle, pero siento un llamado a respetar la intimidad de las personas y la confianza que en alguna medida se nos deposita al momento de compartir con alguien.


Estamos trabajando para usted.

Me aventuré a cambiar la cara por una vez en la vida, procurando no caer en el mismo estilo anterior y buscando algo más nuevo, más atrevido.
Me parece que los tonos oscuros sería irse más a la segura, siento que es más fácil combinarlos y no es tan llamativo, pero no es lo que quiero reflejarles. Lo que quiero dejar en este blog son las ideas que fluyen por mi vida y estoy seguro que compartiendolas con ustedes florecerán como Dientes de León y crecerán para que algún día puedan hacer a alguien pensar más allá de lo sensible.
Es así como me siento ahora, con ganas de cambiar, más atrevido, obvio que me siento ligeramente nervioso por lo que pueda resultar, pero estoy seguro que saldrá algo bueno de todo esto.
Espero que ahora cuando entren a este blog se sientan con ganas de leer lo que hay y no vean algo tan oscuro y escondido, sino más bien algo que los invita a compartir y a quedarse mirando toda la tarde, jugando, elevando volantines, soplando burbujas, escuchando música y comiendo quequitos.

Felíz 18 de Septiembre les desea su servidor.

Vivo en un país rodeado de 4.000 kilómetros de mar y no me gusta el mar, menos cuando pertenezco a la familia que más peleas por minuto tiene cuando se sienta a la mesa.
Increíblemente todos necesitan rendir cuentas sobre lo que han echo por el viaje y por hacer que todo resulte al mismo tiempo en que hacen una tarde bastante desagradable.
Pero bueno, supongo que hace bien cambiar de aire de vez en cuando, sobretodo cuando has estado encerrado tanto tiempo. A pesar de todo me sirvió mucho salir de la ciudad, me recordó que tuve infancia y que tengo un refugio siempre listo a un par de horas de aqui. *(Nuevo proyecto: sacar lo mejor de las cosas.)*
Lo único raro de todo el fin de semana fue que a pesar de que es la fecha en que el país más come yo debo haber bajado unos tres kilos... bueno, siempre me gustó ir contra la corriente.
No es necesario oler a frutilla para ser mujer. No es necesario tener la voz aguda para ser mujer. No es necesario maquillarse para ser mujer. No es necesario vestir a la moda para ser mujer. No es necesario que te gusten los hombres para ser mujer. No es necesario mostrar el sostén para ser mujer. No es necesario masajearle el paquete con el culo a tu amigo para ser mujer. No es necesario vestir de rosado para ser mujer. No es necesario usar aritos para ser mujer. No es necesario usar calzones con monitos para ser mujer. No es necesario tener la piel suave para ser mujer. No es necesario ser flaca para ser mujer. No es necesario ser sumisa para ser mujer. No es necesario saber coser para ser mujer. No es necesario beber daiquiris para ser mujer. No es necesario tener senos para ser mujer. No es necesario mostrar la panza para ser mujer. No es necesario mostrar los pezones para ser mujer. No es necesario saber cocinar para ser mujer. No es necesario querer ser madre para ser mujer. No es necesario ser buena madre para ser mujer. No es necesario ganar menos que tu pareja para ser mujer.
Abandona esa práctica tuya de mostrar hasta el útero para que te acepten y te respeten, no necesito saber que andas con la regla para darme cuenta que eres alguien a quien quiero respetar, debo respetar, y voy a respetar.

Una voz que me tortura...

Tengo miedo de escuchar algo que no quiero, y que es lo más probable que digas.
Te siento con menos cargas, más aliviado, más contento. Yo también me he encargado de reencontrarme.
¿Qué significa eso?
Tengo miedo de escucharte decir que no existe ningun plan de que seamos mejores amigos, no soy lo que andas buscando. Pero a mismo tiempo me pone muy feliz cada vez que salimos a tomar algo.
Siempre he sido un cobarde, desde chico, le tenía miedo a la remota posibilidad de que mis juguetes cobraran vida y me asesinaran cuando estuviera durmiendo.
Ahora me está pasando la cuenta el no saber enfrentarme a mis miedos.
Sé que valgo la pena, pero no sé si tu te has dado cuenta o piensas que no valgo la pena para ti.
No es necesario ser cochino para ser hombre. No es necesario oler mal para ser hombre. No es necesario ser desordenado para ser hombre. No es necesario gritar para ser hombre. No es necesario tener pelo para ser hombre. No es necesario que te guste la cerveza para ser hombre. No es necesario que te gusten las mujeres para ser hombre. No es necesario tener hoyos en los calcetines para ser hombre. No es necesario pedorrearte en frente de todos para ser hombre. No es necesario escupir en la calle para ser hombre. No es necesario tener fuerza para ser hombre. No es necesario decir garabatos para ser hombre. No es necesario tener relaciones sexuales para ser hombre. No es necesario mirarle el poto a las mujeres para ser hombre. No es necesario comer carne para ser hombre. No es necesario masturbarte con el fútbol para ser hombre. No es necesario maltratar animales para ser hombre.
Sé un hombre y vive tu vida queriendo ser mejor, pero cuidado con ser lo que eres para cambiar quien eres.

Buena suerte, presidente.

Me angustias.
Esa forma política de hacer las cosas creyendo que nadie se va a dar cuenta de que estas moviendo gente como si fueran marionetas, como si fueran estupidos y no tuvieran conciencia de que lo que estas intentando es caerle bien a todo el mundo.
Llamas a alguna persona para que otra no quede sola y con la sensación de haber sido usado mientras tu vas a embriagarte de popularidad en lo que llamas "tu espacio", pero que yo llamo "placebo", y no sabes que dentro de ese mismo espacio tu eres una marioneta más.
Manejas las cifras como quien moldea una plasticina, a tu favor... siempre a tu favor.
Cuando te des cuenta de que los que estamos a tu alrededor realmente valemos la pena, y somos más que herramientas de tu política, amigos tuyos... ven y dame un abrazo, porque serás bienvenido.
No es necesario que estes de acuerdo conmigo, pero sí es necesario que respetes a los que quieren estar bien.
Date cuenta que tener mil amigos en las redes sociales no te hace estar acompañado todo el día, sólo te hace más miserable a la hora de darte cuenta de que ninguno de ellos te abrazará cuando llores, que ninguno de ellos te va a escuchar cuando lo necesites, que ninguno de ellos te conoce de verdad.
Es triste sentirse superado...
Cuando te encuentras con un antiguo amigo que no veías hace algun tiempo y hablan horas y horas, pero de lo único que hablaron fue de su situación respecto a una demanda contra su padre y nisiquiera supo que tu madre tenía cancer, que tu perro se murió, que vas a perder el año académico.
Él necesitaba a alguien que lo escuchara, demandar a tu padre no es algo ligero, pero tu también necesitabas ser escuchado, abrazado... él nunca supo que llorabas mientras conversaban.

Las hadas existen

Mi persona favorita tiene razón en que tiendo a ser algo extremista, o mejor dicho, tiendo a ver las cosas en blanco o negro, pero no gris.
Algo asi aterrizó en mi cabeza hace un rato cuando fui a la cocina y sentí una voz de una niña que decía claramente: "eso dijo el" y "mala, mala".
Primero me detuve a poner atención, ya que no tendría porque haber una niña en mi casa a las tres de la mañana, pero luego seguí mi camino tranquilamente convenciendome que era una construcción de mi mente.
Me puse a pensar, entonces, hasta qué punto algo es una construcción de la mente y comienza a ser real. Y es que entiendo por real algo que está físicamente en el mundo, pero lo curioso es que lo que vemos como físico, en nosotros es una construcción mental. Además se mete el tema de que si algo no es físico no es real, pero sabemos que no es así. Por ejemplo, las ideas o meditaciones son reales, pero no son físicas, uno no ve flotando o caminando las ideas, pero si sabemos que estan allí.
Entonces surge la situación de que si algo es una construcción de la mente tambien es real. Si uno escucha, ve o siente cosas que para otros no están sigue siendo real en la medida en que un individuo las sienta.

¿Podemos confiar en nuestra realidad? ¿Existe una sola o es personal?
Existen muchas realidades dentro de una realidad, a mi parecer, que hacen que cosas tan raras como fantasmas, demonios o incluso ángeles sean efectivamente reales, son parte de realidades dentro de la gran realidad que percibimos como universo y que al ser tantas y dispersas no son conocidas o aceptadas por todas las otras realidades personales existentes.
¿Qué pasaría si todas las realidades se conocieran y convivieran?
Personalmente lo encuentro imposible, ya que a cada segundo la realidad se va modificando y/o nacen nuevas realidades dentro del universo.

¿Es necesario entonces que algo sea sentido o conocido para que exista?
No, ya existe en el universo, pero no es real para quien no lo experimenta, conoce, siente, etc.

Volviendo al primer punto, mi inquietud esta en saber en qué momento algo deja de ser una construcción mental para pasar a ser algo físico. ¿Será que conviven? O quizás uno no podría existir sin el otro. O tal vez las construcciones mentales son físicas y las percibimos como imaginarias. En fin, hay tantas cosas en qué pensar... y uno jugando buscaminas.

Mamá no lo sabe...

Todo terminó de suceder el seis de agosto del dos mil once. Comenzó hace trece años.
El episodio final de esta novela fue complicado, disgustante, y para muchos inesperado. La tristeza se posó en los corazones de su familia.
La noche del cinco de agosto apareció un perro mestizo con una clara raíz de pastor alemán, en la ventana de la pieza de sus padres. Era muy tierno y cada vez que uno se acercaba a mirarlo, te miraba con una carita de pena como si pidiera permiso para estar ahi.
Lo que no sabiamos era que esa carita de pena, era porque uno de los grandes había partido.
El padre muy atento siempre a la piscina y al jardin, notó que el motor para filtrar el agua de la piscina seguía corriendo a altas horas de la noche (para ese entonces seis de agosto), y salió a cortarlo para poder ir a dormir.
Quienes viviamos ahi estabamos acostumbrados a sentir, cada vez que uno salía al patio, alguien chocando con las cosas, pero esta vez el padre no sintió nada.
Revisando muy cuidadosamente no logró encontrar a nadie y me llamó para que lo ayudara. Entre los dos hicimos una busqueda muy corta, para darnos cuenta de que había algo flotando en la piscina...

Jovanka Juanita Flores Maldonado fallece a sus trece años de vida, ahogada en la piscina de la casa, siendo acompañada por un perro extraño que en el mismo momento que nosotros caímos en cuenta de que ella había muerto, desapareció.
Mi padre llorando se arrepentía de no haberla matado antes para evitarle un sufrimiento innecesario, pero ya es demasiado tarde le decía y me miraba con cara de impotencia. Ya todo acabó y ahora nos toca a nosotros darle una despedida digna y dedicada para quedar con nuestras mentes en paz, recordando con nostalgia y alegría la compañía de esta canina polar.
Hasta siempre, Jovita.
A veces la fuerza más poderosa sale de la más pequeña de las estrellas.
Y aunque ya no estoy tan pequeño de tantas calorías atascadas, no me quedaré atrás. Sólo pedía a los santos y santas de Dios la ultima oportunidad de abrazar a quien alguna vez fue mi gran admirador, pero si uno no gasta su propia energía en eso, los santos no podrán hacer nada, nisiquiera existirían de no ser por la mente humana y pretendemos que hagan algo por nosotros tan solo pensandolo.
Faltó un valde de agua fría para darme cuenta que estaba pidiendole a las paredes de concreto que sostuvieran una fuerza que a veces ni la misma naturaleza puede contener... Me sentí estupido cuando me di cuenta de lo que sucedía, pero bueno, ahora esa fuerza es mía y sé que existe, ahora esta avalancha de grasa y lagrimas pasa por un costado mio y cae en un lugar que no quiero ni mirar. Me prometo que seré alguien admirado, alguien que sea gusto tener al lado, alguien.
Cuando uno sabe lo que quiere, nada te puede detener, por algo he resistido un año de vagabundeo, otro de bachillerato, y otro de paro. Sé que a pesar de lo que tenga que hacer, lo que quiero hacer lo haré, y lo que quiera hacer parte de mi vida, será.
Solo tengo que ordenar la casa para que podamos abrir la puerta, y podamos sentarnos a conversar.
De pronto te ves sobrepasado por eso que creías una brisa. Sabes que venía, pero no quisiste prestarle atención y lo subestimaste como lo haces con la mayoría de las cosas.
Esa brisa resultó ser una gran ola, abrumadora y agresiva. Una ola que traía consigo un mar de angustias y prejuicios, de incomunicación, de malos entendidos, de angustia, de angustia...
Seguir como que nada pasa es algo insensato, insano, in... y mientras más te demores en admitir que necesitas ayuda, de tus amigos, de tu gente, será más dificil rescatarte de ti mismo.
Hay días en que no me soporto, en que siento que todos deberían dejarme tranquilo y no ponerme atención, y que al mismo tiempo nadie debería hacer otra cosa que ponerme atención.

Hace unos días me encontré con alguien que estaba en los ficheros hace mucho tiempo, fue muy raro, había cambiado y yo tambien... conversamos mucho rato, y quedamos de vernos más seguido. Al día siguiente se fue a Israel, y se quedó ahi hasta que le perdí el rastro.
Que ganas de poder cambiar lo que no te gusta de ti mismo como quien se cambia de corbata, de poder confiar en uno mismo como quien se deja proteger por el cinturón de una montaña rusa.
Mírame, estoy diciendo bobadas por miedo a no tener nada que decir y dejar de ser interesante para ti.

Abrázame

Hay momentos en que salen a la luz unos pensamientos que despues se me olvidan como por arte de magia. Siempre estan en la misma situación, cada vez que los pienso.
Me gustaría tener esa visión del mundo que algunos tienen, una dimensión de su persona que odio y admiro en distintos momentos. Un concepto de espacio personal que va más allá de lo físico, una idea de lo propio que es nada más que eso, lo propio.
Si tengo ganas de hacer o no hacer una cosa, algo me detiene a hacerlo notar o hacerlo valer. Esa sensación de que comparto en ese instante un espacio temporal y situacional con otras personas, me detiene a dejarme llevar por lo que quiero y siento. Pero no necesariamente pasa al revés, es más, probablemente las otras personas hacen lo que tienen ganas y hacen de los demas participantes voluntarios de sus acciones. Me explico, participantes porque comparten la acción del sujeto y voluntarios porque tienen la opción de no hacerlo y en vez de eso hacer algo que ellos quieran o les nazca.
Siempre me ha sido fácil relacionarme con gente egocentrica, por mi falta de acción propia en el día a día. Tomo decisiones en base a lo que el otro quiera sin tener muchas veces en cuenta mis propias ganas de hacer algo. La persona egocentrica no se preocupará de que yo no tome decisiones por mi, si el centro es él mismo.
¿Qué pasa cuando me separo de esas personas? Bueno pues, encuentro mis voluntades y son abrumadoras, comienzo a hacer lo que quiero hacer con ciertas cojeras por lo amateur, pero apenas vuelva esa persona sé que dejaré mis voluntades para que no se moleste por mis mañas.
Te invito a aceptar a tu pareja, a tu amigo, a tu compañero.
Te invito a aceptarme asi como soy, asi como me ves y como me conoces. ¿Me conoces?
Porque si matas mis demonios, matarás tambien mis ángeles.
Porque si quitas lo negro, jamás sabrás lo que es blanco.
Porque si escondes mis enojos, jamás entenderás cuando estoy contento.
Te invito a aceptarme asi como soy...
Si tenemos la confianza para decirle al de al lado lo que está haciendo mal, más facilmente podremos ver lo que está haciendo bien, y crecerán, creceremos.
Deja que hable tu pecho cuando suda, cuando jadea por tanta emoción de aceptar la finitud de un hombre que a tu lado se desvela por tu amor.
Deja que sea tu naturaleza la que hable y decida a favor de continuar con un universo creado por dos personas, tan solo con la imaginación del corazón.

"Daría este viento de mar gigante por tu brusca respiración
oída en largas noches sin mezcla de olvido,
uniéndose a la atmosfera como el látigo a la piel del caballo.
Y por oirte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa,
como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada,
cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo..." (Pablo Neruda)

Hay que tomarlo con calma, siempre vendran tiempos mejores.
Siempre todo estará bien, estará bien. Es dificil estar bien.
Tantas inseguridades nos hacen darnos cuenta que hay personas que quizas no nos estan haciendo bien. Terminas por no contarles lo que haces, lo que piensas, lo que sientes.
Basta con que un día llegues sin avisar, llegues a dormir, llegues a soñar.
Basta con que un día entres sin preguntar, mires sin vacilar.
Porque un día llegan personas a tu puerta, y se quedan hasta que el sol ya no sale otra vez.
Recuerdo a esos profesores que enseñaban a vivir, que ganas de tener a alguien con quien conversar.
¿Se han dado cuenta de que cuando un libro te agarra, no puedes dejar de leer? ¡Necesitas saber lo que pasará despues!
No es lo mismo que las peliculas, porque en las peliculas uno es más pasivo. La pelicula pasa frente a tus ojos entregandote información que no depende de ti, sino que depende de el director, y de como quiso él que vieras las cosas. No como en los libros, que si bien el autor entrega la historia, no puede determinar la manera exacta de cómo uno va a interpretarlo.
Asi es como yo quiero que sea mi vida, como un libro... que no pase frente a mis ojos sin que yo tenga participación. Un libro no se puede leer si uno no está atento, una pelicula pasará igualmente. El saber qué sucederá luego en la historia de un libro depende de si uno sigue leyendo, y creo que la vida debe ser asi, nadie la vivirá por ti para contartela despues, tu mismo debes vivirla para saber qué pasará.
No creo en el destino ni nada, de echo, no creo que la vida deba ser leida, creo que uno va escribiendo su propio libro mientras más vive, mientras más gordito ese libro será quizás más interesante, aunque nunca se sabe... nunca juzgues un libro por su portada.
Solo espero encontrar alguna vez, si es que no la he encontrado ya (no lo sé), a alguien que le interese mi libro, o lo que llevo de él, y quiera compartir el suyo conmigo y hasta podriamos hacer un librito juntos.
Creo que empecé a divagar, pero creo necesario detenerse en algun punto de la vida a pensar si lo que estas haciendo es lo que tu realmente quieres o es algo que estas haciendo por que se ve bonito. Debo mantener en mente este nuevo pensamiento: deberiamos concentrarnos en escribir el libro, más que en hacer su portada y presentación. Para mi es más valioso tener a alguien a mi lado por que nuestros libros nos parecen interesantes y queremos ayudarnos a terminarlos, que tener a alguien con una portada muy linda, pero sin nada de contenido, sin proyectos, sin gustos, sin vida.

Sin cupo para psicología

Cuando te informan de que la lucha se extiende más y más, comienzas a cansarte y decepcionarte de ti mismo. Cuando el sistema no te quiere, porque lo que has demostrado de capacidad no es suficiente, comienzas a cansarte y decepcionarte de ti mismo.
¿Seré psicólogo alguna vez?¿Podré estudiar algo relacionado con la psicología alguna vez?
¿Qué estoy haciendo mal? ¿Será que no fui destinado para tener alguna pizca de estabilidad en mi vida?
No puedo ofrecer nada a nadie si yo mismo no tengo nada... si yo nisiquiera tengo estabilidad y proyección, no puedo ofrecerle nada a ningun ser.
Pero esto no se queda aquí, filosofía me aceptó y quiere ver lo que tengo para ofrecer, y seguramente será mi segundo round para derrotar la infame materia... que al mismo tiempo me atrae.